Hoy en clase hemos
tenido tiempo para entender y reflexionar un tema que está más presente de lo
que todos creemos: la poca eficacia de la LOMCE (Ley Orgánica para la
Mejora de la Calidad Educativa).
Ahora, quizás, al
estar en un período de selección política (e incertidumbre) todos estamos
más y mejor informados de las reformas que quieren realizar los partidos
políticos con respecto a la educación -y ninguna propuesta es igual, o similar
al menos- lo que nos hace ver que claramente lo primero que cada gobierno
quiere cambiar de forma radical es el sistema educativo. Claro que existen
otras reformas en sus programas electorales: pequeñas variaciones en sanidad, mejora
de la economía y el comercio, inclusión con respecto a las mujeres, jóvenes y mayores,
variaciones del I.V.A… pero nunca coinciden las ideas principales en la
educación.
Por ello, como afirma
mi profesor Miguel Sola en su publicación ,
la LOMCE “durará exactamente lo que
tarde el partido del gobierno en ser relevado por otro’’.
La inutilidad de la
LOMCE se puede resumir en pocas palabras:
- Becas cada vez más reducidas y complicadas de conseguir debido a la inmensa cantidad de requisitos.
- Exámenes al finalizar un ciclo educativo (6º de primaria, 4º E.S.O o 2º de Bachillerato) para poder conseguir el título correspondiente, dejando a un lado el esfuerzo de todos los años y cursos anteriores.
- Religión. Evaluable y por ello, prácticamente obligatoria, sin tener en cuenta la libertad personal: estamos acostumbrados a cursar asignaturas por el peso cuantitativo que puede conllevar, no por el contenido que nos pueda interesar.
- Por último, pero no menos importante: SEGREGACIÓN de alumnos dependiendo de su nivel intelectual, lo que puede conllevar a un mayor nivel de abandono escolar al sentirse rechazado por la propia escuela.
Con este pequeño
resumen podemos ver claramente que sus creadores lo hicieron pensando en sus
intereses, poniendo sus ideales ante una población cada vez más necesitada –y menos
formada, por políticas educativas como esta-.
Personalmente, me
parece repugnante que personas con
ansias de gobernar no vean más allá de
sus narices y no sean capaces de ceder en temas tan importantes como estos.
Por desgracia este es
un asunto que cada vez es más frecuente y preocupante, y es lógico: necesitan un
pueblo inútil para poder gobernar a su antojo.