viernes, 26 de febrero de 2016

''Una ley sin vocación de futuro''

Hoy en clase hemos tenido tiempo para entender y reflexionar un tema que está más presente de lo que todos creemos: la poca eficacia de la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa).

Ahora, quizás, al estar en un período de selección política (e incertidumbre) todos estamos más y mejor informados de las reformas que quieren realizar los partidos políticos con respecto a la educación -y ninguna propuesta es igual, o similar al menos- lo que nos hace ver que claramente lo primero que cada gobierno quiere cambiar de forma radical es el sistema educativo. Claro que existen otras reformas en sus programas electorales: pequeñas variaciones en sanidad, mejora de la economía y el comercio, inclusión con respecto a las mujeres, jóvenes y mayores, variaciones del I.V.A… pero nunca coinciden las ideas principales en la educación.

Por ello, como afirma mi profesor Miguel Sola en su publicación , la LOMCE “durará exactamente lo que tarde el partido del gobierno en ser relevado por otro’’.

La inutilidad de la LOMCE se puede resumir en pocas palabras:
  • Becas cada vez más reducidas y complicadas de conseguir debido a la inmensa cantidad de requisitos.
  • Exámenes al finalizar un ciclo educativo (6º de primaria, 4º E.S.O o 2º de Bachillerato) para poder conseguir el título correspondiente, dejando a un lado el esfuerzo de todos los años y cursos anteriores.
  • Religión. Evaluable y por ello, prácticamente obligatoria, sin tener en cuenta la libertad personal: estamos acostumbrados a cursar asignaturas por el peso cuantitativo que puede conllevar, no por el contenido que nos pueda interesar.
  • Por último, pero no menos importante: SEGREGACIÓN de alumnos dependiendo de su nivel intelectual, lo que puede conllevar a un mayor nivel de abandono escolar al sentirse rechazado por la propia escuela.

Con este pequeño resumen podemos ver claramente que sus creadores lo hicieron pensando en sus intereses, poniendo sus ideales ante una población cada vez más necesitada –y menos formada, por políticas educativas como esta-.
Personalmente, me parece repugnante que personas con ansias de gobernar no vean más allá de sus narices y no sean capaces de ceder en temas tan importantes como estos.

Por desgracia este es un asunto que cada vez es más frecuente y preocupante, y es lógico: necesitan un pueblo inútil para poder gobernar a su antojo.